No les voy a engañar, eso sería una falta de civismo por mi parte y más teniendo en cuenta que este post acaba de comenzar (lo cual no quiere decir que más adelante no vaya a hacerlo, oigan) y yo no soy más que un invitado en este interesante blog musical......Y como he de decirles la verdad, confieso que cuando me dispuse a ver esta película, lo hice forzado y sin muchas ganas ni esperanzas. ¿Otra película más de un niño (niña en este caso) malvado que es acogido/a en el seno de una buena familia y se dedica a destrozarla y acabar con su felicidad?, pensé enseguida con cierta pereza. Pues sí... y no.
Las películas con niños asesinos ("¿Quién puede matar a un niño?"), adoradores de extrañas deidades ("Los chicos del maíz"),hijos del maligno ("La Profecía) destructores alienígenas de mundos ("El pueblo de los malditos") han estado presentes cada cierto tiempo en la industria cinematográfica, girando una y otra vez sobre los mismos patrones, pecando de falta de originalidad. En esta ocasión no estamos ante un producto que destaque por su originalidad y capacidad de reinvención del género, sino que estamos ante la típica película tipo "El buen hijo" (y es que a servidor no le sorprendería lo más mínimo que Macaulay Culkin hiciese acto de aparición en algún fotograma ayudando a Esther en sus fechorías). La historia nos presenta a una pareja que tras el fallecimiento de su tercer hijo recién nacido, pasan por malos momentos y cuando todo vuelve a la normalidad, deciden adoptar a una niña para aumentar su familia. Esther, que así se llama el "angelito", llega a su nueva casa y lo que parece una niña encantadora, pronto se podrá comprobar que en realidad no es así, sino que la pesadilla no ha hecho sino comenzar.
Uno de los pocos atractivos que tenía esta película en un principio para que me decidiera a su visionado, era su director, Jaume Collet-Serra, que apuntó maneras de buen realizador en la, a ratos, interesante "House of wax" y que aquí hace un trabajo simplemente correcto con el pobre y limitado libreto que le toca dirigir, o bien que no le interesa lo que está rodando o bien que se le ha olvidado cómo producir miedo en el espectador sin tener que recurrir al facilón y tan prodigado truco de subir el volumen de la música al máximo en cada secuencia, por intrascendente que sea, y es que incluso cuando la madre está mirando por la ventana observando como nieva en el exterior de su hogar, uno espera que la música vaya a subir estrepitosamente en cualquier momento cuando un copo desperdigado caiga y choque contra el cristal, tal es el abuso de este efecto que se hace aquí.
Sólo hay dos cosas por las que merece verse esta película: La primera por la ingeniosa y rocambolesca (una locura guionística) vuelta de tuerca final que no se había visto antes (al menos yo no lo he visto) y que dota al conjunto de un sabor final que hace que la película no sea todo lo previsible y manida que hasta ese momento nos parecía. Lo segundo es la brillante interpretación de Isabelle Fuhrman, de once años de edad, que dota a su personaje, Esther, de un realismo y una veracidad salvajemente estremecedora e, incluso, cuando llega el tramo final y cambia la historia, su presencia no sólo no se resiente en pantalla, sino que se ve más reforzado aún si cabe. Y es que son estos dos factores los únicos que salvan al largometraje de un suspenso más que merecido por el cúmulo de despropósitos que alberga, haciendo que este funcione y se deje ver a veces, incluso, con entusiasmo.
Así que, para acabar, permítanme dos consejos:-Uno; no se gasten el dinero en el cine en esta aburrida película a no ser que no tengan más remedio, y espérense a su salida en alquiler en Dvd, Blue-Ray o cualquier otro invento del maligno que nos saca el dinero (mercado éste del alquiler en el que imagino que este film recuperará con creces el dinero invertido en la película), ya que a pesar de contar con una ingeniosa y atractiva vuelta de tuerca final, el resto del metraje es facilón e intrascendente.-Segundo; antes de adoptar una niña sádica gustosa de destrozar familias y asesinar a todo el que se le ponga por delante, cómprense una buena armadura, constrúyase una habitación del pánico y hágase un buen seguro de vida para que se beneficien sus parientes más allegados en caso de su fallecimiento (si es que la maquiavélica niña deja a alguien con vida, claro), no vayan a ser que tengan un disgustillo como el de los protagonistas de este largometraje. O mejor aún, obliguen a Michael Bay a que adopte una o dos, no vaya a ser que la primera fallezca al ver alguna de sus películas. Háganme caso en estas dos indicaciones y no digan luego que no les avisé, caramba.
Saludos. Nos leemos.
Conciertos de abril en Isósteles Estudi de Burriana
Hace 22 horas
Es que este tema está más que manido por el cine, a menos que se haga algo tremendamente original este subgénero se va a repetir siempre.
ResponderEliminar"El pueblo de los malditos" es la vuelta de tuerca que supuso una nueva mirada hacia la figura del niño como dominante y la mejor.
¡Saludos!
Pues sí...niños-terror...muy usado. Coincido totalmente con Dante. Yo me quedé en la primera versión de "El pueblo de los malditos" y de ahí no pasé. Por otro lado es bastante fácil que los niños, "casi siempre", trabajen bien. Creo que fue Sir Alfred Hitchcock quien dijo que era muy fácil trabajar con niños y con perros. Agradecidos por la crítica quedamos. Enhorabuena por el blog de parte de un apasionado de la música.
ResponderEliminarAntes de nada, gracias a los miembros de este blog por acogerme en este post. Agradecido estoy y dispuesto a colaborar con vosotros siempre que lo deseis.
ResponderEliminarPues sí, Dante y Dana, está más que manido, pero ya sabemos todos que, por desgracia, en Hollywood no andan muy sobrados de ideas originales y frescas. Y "El pueblo de los malditos" es una humilde genialidad, versión Rilla por supuesto, que la de Carpenter es mejor olvidarla con esos niños y sus ridículas pelucas estilo sueco. Pues no se quién diría la frase, pero no debe ser mentira, que los niños en principio son fácilmente moldeables (aunque hay de todo, claro).
Muy de acuerdo con tu reseña. También yo estoy cansado de que el género de terror hollywoodense no utilice otro recurso formal que el golpe de efecto imagen-sorpresiva-más-sonido-estridente. Esto se debe, me parece, a que este tipo de películas (que dicen llamarse de "terror") prefieren la sorpresa a la verdadera angustia, estado particular que saben provocar joyas del género como, por ejemplo, Rosemary's baby o The tenant, ambas de Polanski.
ResponderEliminarSaludos.